La rutina del vivir.

La rutina del vivir. 

Cerrar el año en verano y llegar a conclusiones invernales, eso soy hoy.
Ver el paso del tiempo es ver el ciclo de la vida, "vivir el día", o girar en la rueda del hámster, esa rueda que gira pero que no sabemos por que, algunos le llaman rutina y otros vivir; yo creó que es un tránsito hasta nosotros, pero precisamente de nosotros depende encontrarnos.
Cada vuelta en la maldita rueda de la vida nos condiciona a como vamos a dar la próxima, pero no somos cocientes, vamos girando como bola sin manija, nos dejamos llevar por ese vaivén de forma tan inconscientes que nunca disfrutamos. Vivimos viendo la rueda de al lado, la que está adelante y la que está por detrás, más no la propia. Estamos condicionados por el que dirán, como nos verán y como nosotros nos vamos a vender.
Así como la rueda gira, los días cambian, la rutina nos aplasta y las estaciones pasan, nosotros también cambiamos. Los icebergs se derriten, incluso el más frío, el más grande y más duro, todos necesitamos un poco de sol, un abrazo o un apoyo en el momento que estamos solos con nuestro dolor; todos queremos la primavera para florecer en nuestros sentimientos, aunque muy pocos dan flores genuinas, muy pocos muestran lo que son, ya que nos condiciona el estadio en el que vivimos, acá nadie se quiere arriesgar y tirarse con toda, porque ese precio puede ser impagable, aunque también sabemos que al cagon lo condena su memoria, y esa es la lucha que nadie quiere dar.
Nosotros nos creemos capaces de romper un Titanic pero somos un simple cubo de hielo, que cuando sale del freezer y tiene que entrar a jugar se derrite, que no soporta el día a día solo y que necesita cuanto antes sentirse seguro. Hasta el hielo más grande tiene un poco de fuego dentro, tal vez lleve más que se derrita pero está presente.
Deseo más que nunca que está rueda pare, pero eso ya no va a pasar, llegamos a dar tantas vueltas que la rueda es parte de nosotros y si dejamos de andar la misma nos va a llevar a los tumbos; ya no somos simples niños o ratoncitos que giran por diversión, con el afán de ser un gran roedor, ahora nos toca estar ahí y no poder bajar. ¿qué hacer? Tal vez saltar de esta rueda de la infortuna sea lo mejor.

Escrita el día 17/12/2019.
Ig: jere.gonzalez.1
Tw: JereGonzalez

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