Siempre ante la adversidad.
Siempre ante la adversidad.
La adversidad, el mal peor que te hace temblar las rodillas, que te tira abajo tu castillo de cartas y te hace repensar si verdaderamente el camino que elegiste es el que te corresponde.
La adversidad es esa piedra en el zapato, o las crocs, que te molesta y te hace parar y pensar, sin importar que tan cerca o que tan lejos estés de tu meta.
¿Que tan profunda pueda ser la herida para preguntarte y repreguntarte si lo que hoy haces es lo que querés hacer toda tu vida? ¿Tan endeble pueden ser nuestros deseos más fuertes? Nuestro sueños son rápido, más que nosotros; son cambiantes, más que nosotros; son frágiles, más que nosotros. Así de un momento al otro pueden pasar de la cúspide de la montaña más alta, a estar al borde del precipicio más hondo.
En la vida siempre te toca elegir, tomar un sendero u otro, algunos deciden romper con esto y comenzar a andar por arriba de la vereda, cuál persona que va al contrario de la sociedad. A veces el fracaso es una prueba de carácter y otras veces es un aviso, una advertencia de lo que vendrá. ¿Cómo identificarlas? No lo sé.
Nos hemos acostumbrado tanto como sociedad que el fracaso es el mal de los males, y que sólo sirve la victoria, que hoy, cuando nos enfrentamos a un infortunio permitimos que se nos debilite la autoestima, nos creemos inferiores y solos; esto se da porque cuando triunfas el mensaje de admiración y el halago es tan engañoso que nos emborrachamos en el elixir del éxito. Soñamos y buscamos estar constantemente embriagados bajo dicha senda de logros, que al momento de golpear con la realidad caemos en la cuenta que no todo es color de rosa.
Finalmente nos vendemos a una perversión de buscar ser quien más triunfe, al punto de perder principios, y así nos olvidamos de los mismos por creer un cuento que no es tal.
Escrita el día 19/12/2018.
Ig: jere.gonzalez.1
Tw: JereGonzalez99
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